Los caficultores, quienes en su mayoría dominan la
técnica de la producción de abono orgánico sobre la base de la pulpa
del café, cuentan con el apoyo y asesoría del Ministerio de Ciencia y
Tecnología, a través de la Fundación Para el Desarrollo de la Ciencia y
la Tecnología del Estado Falcón, Fundacite Falcón, que tiene como
objetivo promover el desarrollo e innovación con enfoque de
sustentabilidad para el mejoramiento de la productividad en la
actividad cafetalera, como alternativa de crecimiento económico,
conservación del ambiente y reducción de los índices de pobreza.
A la par de buscar la certificación, se aspira la Denominación de
Origen “Café Azul de la Sierra de San Luis”. Una denominación de origen
es un mecanismo de protección del nombre de un producto, cuya calidad
es dada por características propias de la zona geográfica donde se
produce; en el caso de Venezuela, es otorgada por el Servicio Autónomo
de Propiedad Intelectual, SAPI, adscrito al Ministerio de Industrias
Ligeras y Comercio (MILCO), y tiene jurisdicción en los países de la
Comunidad Andina de Naciones.
Los productores del café en la serranía falconiana, específicamente
quienes integran la Asociación de Productores Orgánicos de la Sierra de
San Luis (APROSSAN), organización que agrupa a los caficultores que
trabajan sus unidades de producción (parcelas) bajo el estatus
orgánico/ecológico, conscientes de la importancia que representa el
manejo de los cultivos en condiciones apropiadas, adquieren los
conocimientos mediante actividades formativas.
El ingeniero Julio César Bolívar, asesor de la RIP del café,
explica que la labor que se emprende en la zona implica el mejoramiento
tecnológico del procesamiento del café y el desarrollo de sistemas
ecológicos agroforestales hacia la búsqueda de la certificación
orgánica internacional.
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La consolidación de la RIP del Café Azul, permitirá obtener la
certificación orgánica más allá de nuestras fronteras para su
explotación comercial dentro y fuera del país.
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La presidenta de PECAZA, Carmen Yaneth González, expresa que la
producción del café de manera orgánica y tradicional, ha formado parte
del proceso productivo, en donde cada productor cuenta con viveros
individuales, cuya labor mancomunada implica velar por el manejo de
cada sembradío y su posterior replantación, con los diversos tipos de
variedades de café: caturra, criollo y catuaí.
Desde que el Ministerio de Ciencia y Tecnología aprobó el perfil
la RIP del Café, los productores cafetaleros retomaron las labores de
cultivo mediante una propuesta para asistencia técnica en materia de
capacitación y manejo de suelo.
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La RIP del Café, tiene entre sus
objetivos mejorar y diversificar la producción, propiciar la
asociatividad, alcanzar la transferencia tecnológica, sensibilizar y
capacitar técnica y empresarialmente e incrementar la capacidad de
gestión de los productores, con el aporte del Ministerio de Ciencia y
Tecnología, Fundacite Falcón, Fonacit, Aprossan, Universidad Francisco
de Miranda y el gobierno regional.
Entretanto, se ejecutan los trabajos de reacondicionamiento de la
Central de Beneficio Satélite de PECAZA en Zaragoza, en cuyo espacio,
ubicado en el sector Miruco, se instaló una planta procesadora que
incluye lavado y secado del producto, lo que permitirá en un
futuro cercano instalar definitivamente la Planta Torrefactora del Café
Serrano. |

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Según aparece en la obra “Atlas y Geografía de Venezuela”, el cultivo
del café en Falcón fue registrado por el geógrafo Agustín Codazzi en
1841 cuando reportó a la Provincia de Coro como exportadora del grano
procedente de los Cantones de Coro, San Luis y Costa Arriba,
resultado de una nueva frontera agrícola que se abrió en la
post-independencia. Las casas exportadoras corianas crearon en el
mercado de Nueva York y Europa un espacio para que fuera conocido el
café azul de la serranía coriana.
El café de Falcón, Barquisimeto y Trujillo, junto a las pieles de chivo
y el divide formaron parte de la trilogía de productos de exportación
que dieron vida económica a lo largo de los siglos XIX y XX en
Venezuela, ocupando el segundo lugar como productor de “café suave”,
denominado de esa manera por su menor contenido de cafeína.
La inscripción de café azul, está signado por ese color verde azulado que suele presentar el grano que nace en tierras serranas.
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El vocablo café se deriva del árabe “kahwah” (cauá), llegando a
nosotros a través del vocablo turco “kahweh” (cavé), con distintas
acepciones, según los idiomas, pero conservando su raíz.
Se trata de un arbusto siempre verde originario de Etiopía. Es sin duda
hoy uno de los vegetales más conocidos en el mundo entero. Una versión
dice que el cafeto o café fue descubierto casualmente por un pastor al
ver que sus cabras, que habían comido el fruto de esta planta, se
ponían nerviosas e intranquilas. Otra versión, en cambio, afirma que el
café lo descubrieron unos monjes que lo utilizaban para proporcionarse
insomnio en sus horas de oración nocturna. Sea como fuere, el caso es
que se conocen unas 30 especies de café. |
Aunque fue introducido a los mercados europeos del sur por los
comerciantes árabes, a fines de la Edad Media, el café no fue
ampliamente conocido en Europa sino hasta que las rutas marítimas hacia
el Oriente fueron abiertas por los navegantes holandeses e ingleses en
el siglo XVII. Gran cantidad de cafés, los cuales en muchos casos
estaban destinados a volverse centros renombrados de actividad social,
literaria y política, se establecieron en Inglaterra, Holanda y otros
lugares del norte de Europa, más o menos hacia 1650 y posteriormente en
las colonias americanas.
Raúl
Pérez Mencías
CNP
8974