Samuel Narciso, director del Centro de
Investigación y Atención Comunitaria de la Fundación para la Defensa de
la Naturaleza (FUDENA), se mostró complacido por las interesantes
conclusiones presentadas por los representantes de unas 50
instituciones que formaron parte de las mesas de trabajo de turismo,
participación comunitaria, información y difusión, investigación y
monitoreo, educación ambiental, legislación, vigilancia y control.
Destacó que durante el encuentro se evaluó el plan, cuyo esfuerzo
mancomunado apunta a la búsqueda de soluciones que beneficien a los
trabajadores del mar sin perjudicar el ambiente.
La extracción de especies como la ostra de mangle (Crassostrea
rhizophorae), la quigua (Astraea caelata, A. tecta y Citarium pica) y
el arrechón (Melomgena melongena), es parte inseparable de las
actividades que ejecutan los “hombres del mar” de la costa oriental de
Falcón, sin embargo la simple extracción, aun cuando se establezcan
períodos de veda, ha provocado una merma poblacional de dichas
especies en el eje costero Cuare-Morrocoy.
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Narciso explica que “esta situación propicia el desbalance del flujo
energético por la baja de la cantidad de organismos que constituyen la
masa biológica en el área, incidiendo en la perdida
de biodiversidad y en el empobrecimiento del sistema”.
Segun estudios realizados por la Fundación para la Defensa de la
Naturaleza (FUDENA), a mediados del presente año se determinó que
alrededor de 450 familias, unas 2.500 personas, dependen de la
extracción y venta de estos invertebrados, siendo su única fuente
de ingreso económico, en tal sentido, la disminución de los mismos
arriesga la continuidad de dichos ingresos en una población donde la
oferta de empleo es escasa.
En medio de este panorama, el Ministerio de Ciencia y Tecnología, a
través del programa Municipio Innovador que coordina Fundacite Falcón
impulsa la Red de Innovación Productiva (RIP) de Ostras de Mangle, en
los Municipios Monseñor Iturriza y Silva, que incluye la instalación de
parques fijos para el cultivo de ostras, instalación de un laboratorio
para la producción de “semillas” (larvas), además de formación y
capacitación para los ostreros, quienes se convertirán en productores
para dejar para el tiempo sin veda la añeja extracción de las especies
marinas.
Narciso, quien es promotor de esta red, no duda en asegurar que el
proyecto permitirá “la creación de cultivos artesanales de bajo impacto
para suplir la demanda del recurso y minimizar la presión extractiva
sobre las poblaciones naturales de estas importantes especies,
fomentando el desarrollo endógeno y sustentable de la región”.
Relató que como antecedente se tomó en cuenta las experiencias de
cultivos artesanales de ostras realizadas en el Golfete de Cuare a
partir del año 1996. “Esta alternativa, junto con la consolidación del
Plan de Manejo, constituyen la vía que aportará soluciones
sustentables a la problemática antes descrita, contribuyendo al
mejoramiento de la calidad de vida de los pobladores que aprovechan
estos recursos”, asoma optimista.
Osman Suárez coincide con Juan Zambrano, al comentar que “mediante el
proyecto nos convertimos en productores, es decir ya no seremos simples
extractores de los productos del mar”.
Ambos hombres del mar, quienes forman parte de la directiva de la
Asociación de Osteros de la Costa Oriental de Falcón, hablaron de los
resultados que se ha experimentado con la colocación de los parques
fijos, cuya tecnología del cultivo artesanal logró recuperar los bancos
naturales de ostras y mejorar la calidad de vida de las comunidades de
ostreros, un modelo que puede adoptarse en otras zonas costeras del
país para el beneficio económico y social de estas comunidades, con
poca inversión e integración institucional.